Hay una imagen falsa de la fe que la pinta como algo siempre serio, siempre solemne, siempre cargado. Como si creer en Dios fuera sinónimo de renunciar a la alegría.
Pero basta leer la Biblia con cuidado para descubrir que esa imagen está completamente equivocada.
Pablo Cantaba en la Prisión
Imagina estar encarcelado injustamente, con los pies presos en cepos, en la oscuridad de una celda romana. Eso era lo que vivían Pablo y Silas en Filipos.
Y entonces la Biblia registra algo que parece absurdo: "A medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios." No gemidos. No quejas. Cánticos.
Esa alegría no viene de las circunstancias. Viene de algo más profundo que las circunstancias. Viene de la certeza de que hay un Dios que no abandona.
La Alegría que el Mundo No Puede Dar
Jesús prometió algo específico a sus discípulos: "Mi paz os doy; no como el mundo la da, yo os la doy." La palabra griega usada es "eirene", paz profunda, completa, que trasciende el entendimiento.
La alegría de la fe no depende de que todo esté bien. Coexiste con las dificultades porque tiene una fuente que no depende del mundo.
Recuperar el Color de la Vida
Si la vida perdió el color para ti, la fe puede ser el camino de regreso, no como anestésico, sino como luz que revela todo en su verdadera dimensión. Los colores no desaparecen. A veces solo necesitamos aprender a verlos de nuevo.